Cómo Hacer Mejores Fotografías

1 Dónde Situar el Horizonte
Para equilibrar la composición fotográfica y enfatizar al sujeto es muy importante la elección de dónde situar el horizonte. Además, una correcta posición del horizonte favorece la importancia visual de lo que se trata de comunicar. La primera decisión que se debe tomar en el momento de realizar una fotografía es la posición de la cámara, ¿horizontal o vertical?

El formato horizontal favorece la lectura de izquierda a derecha. Esto produce una sensación de amplitud, de “espacio abierto”, aunque no hay que olvidar introducir algún elemento en primer término que ayude a no perder el sentido de proporción y perspectiva.

Las fotografías verticales ayudan a conseguir un mayor sentido de profundidad. La "lectura" normal de este tipo de formato
es desde el primer término hacia atrás y hacia arriba.

Una vez decidido el formato que se va a utilizar, se debe decidir dónde situar el horizonte. Si lo que se busca es conseguir una proporción que resulte agradable al ojo humano, el horizonte debe situarse a un tercio del borde superior de la fotografía. De este modo se obtendrá un resultado cómodo y bastante armonioso. Siempre que se rompa con esta proporción se estará intentado (consciente o inconscientemente) crear una imagen más llamativa.


2 Dónde Colocar el Sujeto
El lugar más común dónde situar el sujeto/objeto es en el centro de la composición. Sin embargo, este tratamiento no siempre resulta adecuado, ya que en muchos casos el sujeto queda minimizado dentro de un contexto que aporta poco al significado de la composición. A pesar de esto, el tratamiento central del sujeto puede estar indicado cuando se pretende resaltar el carácter lineal y geométrico de la composición.

Uno de los principios más comunes para conseguir una composición equilibrada es utilizar la regla de la "intersección de los tercios" (dos líneas imaginarias verticales situadas a un tercio de cada extremo de la composición), donde el tema fotografiado se sitúa en uno de los dos tercios de las líneas verticales. Si se divide la escena en tercios, tanto horizontal como verticalmente, se producen cuatro puntos óptimos en los que emplazar el tema. El hecho de colocar el tema descentrado puede resultar un modo de reforzar la expresividad en una fotografía, obligando al ojo a ir directamente al tema y convirtiendo el espacio en una factor de equilibrio compositivo o para dar mayor información sobre el sujeto/objeto en la composición.

En otras ocasiones son las propias fotografías las que "demandan" un espacio (bien a la derecha o bien a la izquierda) ya sea porque se trata de fotografías en movimiento o porque se desea reforzar la impresión de soledad o aislamiento. Lo expuesto anteriormente, no significa que todo objeto deba de ser colocado fuera del centro de la composición, si no que será la propia creatividad del fotógrafo la que determine la situación de éste.


3 La Elección del Encuadre
La elección del encuadre permite la correcta relación de la composición con los extremos de la fotografía. Determinar el centro de interés resulta un punto de vital importancia. La forma en la que se recorta la fotografía puede alterar el significado o hacer que se acentúe un punto de vista distinto de la misma.